Nota

Bram Stoker el vampiro eterno

¿La fama? Todos los escritores comienzan su carrera cosechando pequeños reconocimientos que los van consolidando como agentes importantes dentro del campo cultural donde se desenvuelven.

No todos consiguen trascender las fronteras nacionales, mucho menos las históricas; aquí el caso peculiar de un escritor

Abraham –Bram– Stoker nació en Irlanda el 8 de noviembre de 1847, en el seno de una familia burguesa. Los primeros años de su vida los pasó arraigado en su casa por un sinfín de malestares que lo aquejaban, los cuales lo obligaron a estudiar ahí mismo con profesores particulares. No siempre estuvo enfermo, alrededor de los siete años presentó una mejoría considerable y a los dieciocho años ingresó a Trinity College.

Stoker no fue muy conocido al principio de su carrera. Sus publicaciones cortas fueron únicamente el sustento de la magna obra que escribiría después. Hoy en día, ¿quién no ha escuchado hablar de Drácula o los vampiros? Hasta hace tan sólo unos días, una nueva versión de la novela más conocida de Stoker, se estrenó en el cine, la cual se pensó nombrar únicamente como “D”, para establecer una diferencia con sus predecesoras. Únicamente hace falta remitirnos al libro de Bloom, “El canon occidental”, para conocer la importancia que se le ha dado a este escritor.

Se dice que Bram Stoker no era muy bien tratado en su trabajo; la actitud de su patrón, un actor que se burlaba de él y lo humillaba, lo motivó para retomar algunas de sus características de dictador y plasmarlas en su personaje más sobresaliente, ése que se alimenta de sangre.

Bram Stoker falleció el 20 de abril de 1912. Ese día,  amaneció con un cielo rojizo. Suponemos que, en realidad, el escritor no está muerto, sólo fue en busca de su cena; mientras esperamos su regreso le dedicamos estas palabras.

Mascultura 19- abril-17

 

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