Nota

Gótico norteño: reseña de “Ecos”, de Atenea Cruz

Por Hilario Peña

En el circo la jinete Celia Santana vive como pez en el agua. Experimentó insospechados placeres de la mano del enano Luis. Se volvió adicta a lo que le hacía y a lo que le permitía hacerle. Solo hacía falta que el travieso liliputiense soplara sobre su vientre —mientras fingía ajustar la montura, justo antes de su acto— para que la jinete saliera a la función con sus piernas temblando de excitación.

Celia era adicta a la vida dionisiaca del circo. El circo era libertad. Nació en el circo y estaba segura de que moriría en el circo… hasta que Luis la abandona.

Odió a los hombres porque la abandonaron desde antes de su nacimiento, porque sabía que nunca veían su número con verdadera atención, sino para poder mirarle las nalgas desde las gradas. (p. 91)


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La traición de Luis la hace matrimoniarse con Raúl. Un soldado mediocre a quien Celia le hará la vida imposible en su nido de odio fincado en la sierra de Durango.

Los pinos se repiten en el horizonte como el eco verde de una canción que se entona por puro gusto. (p. 31)

Fuera del circo, Celia es una mujer que vive insatisfecha y así morirá.

Su hogar se iba hundiendo. Era como si en lugar de aire respirara agua sucia. (p. 36)

Ecos (Tierra Adentro, 2016), de Atenea Cruz, es varias cosas a la vez: relato de fantasmas, de fenómenos de circo y de caballos.

Soñaba que mis párpados eran de agua y un caballo, a lo lejos, cerraba los ojos y comenzaba a soñarme. (p. 62)

Esta espléndida novela, en la tradición de Cumbres borrascosas (Emily Brontë, 1847) y Otra vuelta de tuerca (Henry James, 1898), empieza al final, con Celia muerta y convertida en un fantasma que obtiene placer atormentando a su marido y cuyo rencor no le permite abandonar el mundo terrenal. La cronología invertida ayuda a establecer el tono gótico del relato, sin embargo, recomiendo leerla siguiendo el orden de los capítulos, no del paginado, para entender muchas cosas que ocurren después en el tiempo.

Como sea que se lea, Ecos es una novela armada con una prosa exacta y poética. Con la paciencia de un relojero suizo.

Se levantó un barullo de ecos asustados. Luego todo calló. (p. 30)

 

@HilarioPenia



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