Uncategorized

Pedro Ávila cuenta y canta a Juan Rulfo

El día de 16 de mayo en librerías Gandhi en Sucursal Mauricio Achar, tuvo el gusto de presentar el showcase de “Pedro Ávila cuenta y canta a Juan Rulfo”. El trovador Pedro Ávila le canto a este inmenso ser de palabras que bien desde hace mucho nos llenan de un camino de historias y discursos literarios. Juan Rulfo se convirtió en uno de los grandes escritores de la lengua hispana del siglo XX, marcando un hito en la literatura mexicana, por lo que es uno de los autores nacionales más leídos en el país y en el extranjero.

Nacido el 16 de mayo de 1917 en Apulco, Jalisco, Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, mejor conocido como Juan Rulfo fue, según el poeta Hugo Gutiérrez Vega, un prodigio literario, creador de una prosa poética perfecta en la que utiliza el lenguaje del pueblo.

El llano en llamas y Pedro Páramo, son simplemente “obras extraordinarias que marcan un hito en la literatura mexicana”, por lo que siguen siendo libros sumamente leídos.

Justamente, el mismo Rulfo señalaba en una entrevista realizada en 1973 que la escritura de Pedro Páramo fue una búsqueda de estilo. “Tenía yo los personajes y el ambiente. Estaba familiarizado con esa región del país, donde había pasado la infancia, y tenía muy ahondadas esas situaciones. Pero no encontraba un modo de expresarlas. Entonces simplemente lo intenté hacer con el lenguaje que yo había oído de mi gente, de la gente de mi pueblo (…) Entonces el sistema aplicado finalmente, primero en los cuentos, después en la novela, fue utilizar el lenguaje del pueblo, el lenguaje hablado que yo había oído de mis mayores, y que sigue vivo hasta hoy”.

El autor reconocía que se trata de una novela oscura donde el personaje central no es Pedro Páramo, sino el pueblo que es “un pueblo muerto donde no viven más que ánimas, donde todos los personajes están muertos, y aun quien narra está muerto. Entonces no hay un límite entre el espacio y el tiempo. Los muertos no tienen tiempo ni espacio. No se mueven en el tiempo ni en el espacio. Entonces así como aparecen, se desvanecen. Y dentro de este confuso mundo, se supone que los únicos que regresan a la tierra (es una creencia muy popular) son las ánimas, las ánimas de aquellos muertos que murieron en pecado. Y como era un pueblo en que casi todos morían en pecado, pues regresaban en su mayor parte. Habitaban nuevamente el pueblo, pero eran ánimas, no eran seres vivos”.

Quienes estuvieron en esta presentación sin duda alguna se llevaran un buen recuerdo de las palabras y las canciones que Pedro Ávila compartió con los asistentes.

MasCultura 17-mayo-17



más notas

Mauricio Achar “La pasión por el teatro”.

Bastaba verlo una sola vez para que te cambiara la vida”, dice Inés Rancé en la introducción del libro Mauricio Achar, un librero de nuestro tiempo, en el que se recopilan testimonios de la gente cercana al fundador de Librerías Gandhi, con el fin de construir un mosaico de las impresiones y cariños que le […]

La octava plaga

Todo comienza la mañana en que Casasola, periodista de nota roja, encuentra el cadáver de un hombre degollado por una prostituta, amarrado a la cama de un motel. El reportero se ve involucrado en el misterioso caso de una asesina, que mata a sus clientes durante el acto sexual, y es capaz de imitar las […]

Oda a la soledad

Gisela Leal publicó su ópera prima El Club de los Abandonados en 2012, con 24 años, convirtiéndose en la escritora más joven publicada por Alfaguara. Ha publicado relatos cortos en la revista literaria española Eñe. Su segunda novela es El maravilloso y trágico arte de morir de amor. Sigue a tus autores favoritos y podrás […]